Para que cerrar la consulta sea cerrar de verdad, sin recetas, partes o el libro de estupefacientes esperando en casa. La historia clínica, la agenda, la farmacia y la caja en el mismo sitio, así el papeleo deja de comerse el tiempo de cada paciente. Y si tu centro además tiene residencia, peluquería o tienda, también: sin cambiar de programa ni volver a teclear los mismos clientes.
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Anamnesis, exploración, diagnóstico y plan con la estructura de siempre. Analíticas, imágenes y procedimientos colgando de la ficha del paciente, no de una carpeta del ordenador.
La prescripción de antibióticos se comunica desde la propia receta y el programa avisa de los plazos. Obligatorio para todos los veterinarios desde enero de 2025, también en animales de compañía.
El catálogo oficial de la AEMPS, actualizado, con avisos de retirada de lote y de desabastecimiento. Dejas de comprobar a mano si un medicamento sigue disponible.
Entradas, salidas y existencias de estupefacientes con su registro, cuadrado y listo para enseñar en una inspección.
Lleva un control en tiempo real sobre quién está ingresado, en qué jaula, con qué pauta y a qué hora toca la siguiente dosis. Cada constante —temperatura, frecuencia cardiaca, dolor— queda anotada, y cada tratamiento administrado guarda quién lo puso y a qué hora, no solo que tocaba ponerlo.
Observa en tiempo real que citas están previstas, quién está esperando en la sala es espera o quién está en examen ya. Si hay varios animales esperando, cada tarjeta admite un nivel de triaje de cinco grados, de atención inmediata a no urgente.
Cada paciente con su pauta y su recordatorio por WhatsApp o correo. Las revacunaciones dejan de perderse porque alguien no miró la lista.
Un servicio marcado como teleconsulta no pide sala ni hueco físico: la videollamada aparece sola en cada cita, dentro de la misma pantalla donde ya escribes la nota SOAP, sin depender de una herramienta externa ni de sus límites de duración. El propietario se conecta desde su portal sin instalar nada.
Grabas lo que dices durante la exploración y la inteligencia artificial lo ordena en SOAP. Antes de transcribir nada ya sabe qué animal es, de qué especie, qué tratamientos lleva activos y qué fármacos recetas más en tu centro: así un «meloxicam» no se transcribe como «melo si can». Nunca guarda nada por su cuenta: propone, tú revisas y decides. Es un complemento opcional; sin él el programa funciona igual.
Pide cita, consulta la cartilla de vacunas, descarga sus facturas, firma consentimientos y compra en tu tienda desde su propio portal. Cada cosa que hace ahí es una llamada que no recibes en mostrador.
Ese propietario que preguntó por una castración o un plan de vacunación y colgó sin reservar no tiene por qué desaparecer de tu radar. Entra en un embudo por etapas que además calcula el valor estimado de lo que sigue vivo en cada una. El formulario para tu web ya trae los campos de mascota y especie, y si usas tu propia landing, se conecta igual, con el canal de origen marcado en cada interesado. Queda una fecha de próximo contacto que genera sola su tarea, y si pasan los días sin respuesta, el aviso salta solo.
Cada consulta o tratamiento cobrado suma puntos, y el propietario ve el saldo ya traducido a euros en su portal. Hay niveles, un tope de canje parcial para que los puntos nunca paguen más de lo que decides, y un código de referido que premia igual a quien trae y a quien llega. El regalo de cumpleaños es de la mascota, no del dueño, y si un cliente lleva meses sin pasar por revisión, el aviso para recuperarlo sale solo.
Una charla de prevención o una campaña de castración se anuncia con un enlace público que corre por redes sociales, y quien todavía no es cliente puede apuntarse sin darse de alta antes. El aforo cuenta personas y animales por separado. Cada entrada llega por correo con su propio código QR, y el día del evento el control de acceso es escanear, no buscar un nombre en una lista.
Un informe cruza citas atendidas, horas trabajadas, facturación y ticket medio de cada veterinario del equipo. Otro saca solo a quien ya trajo a su animal dos veces y lleva más de cuatro meses sin pisar la clínica, para escribirle antes de que busque otra. Y si el club de puntos está activo, un tercero compara cuánto gasta de verdad un socio frente a quien no lo es: la pregunta que ningún cuaderno puede responder.
Casi todos los programas veterinarios cubren bien la consulta y se acaban ahí. Si tu centro hace algo más —y la mayoría lo hace— ese «algo más» acaba en una hoja de cálculo aparte, con sus propios clientes y su propia caja. GuauKit activa cada servicio como un módulo sobre la misma base.
Está escrito para cómo se trabaja aquí y para lo que la Administración exige de verdad, no adaptado a última hora desde otro país.
Si tienes alguna pregunta más, puedes ponerte en contacto con nuestro servicio de atención al cliente.
Ficha de cliente y paciente, agenda, historia clínica estructurada, recetas comunicadas a PresVet, control de inventario de farmacia y facturación que cumpla la normativa española. Si vendes producto o tienes hospitalización, además caja e ingresos.
Lo será: el 1 de enero de 2027 si tributas por Impuesto de Sociedades y el 1 de julio de 2027 si eres autónomo. Lo fijó el Real Decreto-ley 15/2025, que retrasó las fechas previstas para 2026. GuauKit ya lo cumple, así que no tendrás que cambiar nada cuando llegue.
Sí. Importamos clientes, pacientes, historial y saldos desde CSV, y te acompañamos en el primer volcado en lugar de dejarte una guía y suerte. Puedes tener GuauKit funcionando con datos reales mientras terminas el trimestre en tu programa anterior, y decidir con la comparación delante.
Sí. Cada sede tiene su agenda, su inventario y su caja, y los resultados se ven por separado o agregados. El historial del paciente viaja con él si el propietario acude a otra de tus sedes.
No. Funciona en el navegador, también en tableta y en móvil, así que la pizarra de hospitalización se consulta desde cualquier pantalla del centro. Si prefieres tenerlo en tu propio servidor, también se puede.
Las consultas siguen: puedes trabajar en el móvil con datos móviles mientras vuelve la conexión, porque no hay nada instalado en un ordenador concreto de la clínica. Los datos viven en la Unión Europea con copias diarias, no en un equipo del mostrador que se puede estropear.
Una tarde para lo esencial: servicios, tarifas, usuarios y la agenda. La importación del historial depende de lo que exporte tu programa actual y de cuántos años arrastres. No hay proyecto de implantación de tres meses ni cuota de puesta en marcha.
No. Es un complemento que se activa aparte y se paga aparte; sin él el programa funciona igual. Y cuando está activo nunca guarda nada por su cuenta: redacta un borrador con lo que ya tienes registrado, y tú lo revisas y decides.
Se activan como módulos sobre los mismos clientes y las mismas mascotas. No se empieza de cero ni se duplica ninguna ficha: es justo lo que no hace un programa pensado solo para la consulta.
No es su función: sirve para el seguimiento de un tratamiento en curso, resolver una duda o valorar si hace falta una revisión, con animales que el centro ya conoce. Cuando el caso requiere explorarlo en persona, sigue siendo el veterinario quien decide pedir que venga a la clínica.
Puedes pedirle a la inteligencia artificial que resuma el historial completo del animal antes de la primera visita, en vez de leerte años de notas SOAP con el propietario delante. Es un resumen para orientarte, no un diagnóstico: la decisión clínica sigue siendo tuya.
Sí, como complemento aparte: puntos cada vez que cobras una consulta o un tratamiento, niveles con descuento, código de referido y un regalo automático el día en que su mascota cumple años. Si un cliente lleva meses sin traer a su animal a revisión, GuauKit se lo recuerda solo, con su mensaje y su cupón.
En Informes, qué veterinario ha atendido más consultas y facturado más, y qué clientes llevan más de cuatro meses sin traer a su animal a revisión. Y si conectas tu centralita o Twilio, cada llamada del mostrador queda registrada con su grabación, su transcripción y un resumen automático, sin que nadie tenga que apuntar a mano quién llamó y por qué.
Una tarde para configurarlo y la consulta, la agenda, la farmacia y la caja resueltas en el mismo sitio, sin arrastrar fichas a casa. Sin tarjeta y sin compromiso: si no te convence, no has perdido nada.
Ocupación, entradas y salidas, medicación pautada y parte diario al propietario.
Agenda por profesional, ficha de pelaje y fotos de antes y después.